Los retos de Malabo
El punto de inflexión de Malabo
En mi calidad de Secretario General de la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico (OEACP), tengo el honor de dirigirme a ustedes en vísperas de la XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebrará del 27 al 29 de marzo de 2026 en Malabo, República de Guinea Ecuatorial.
Esta Cumbre reviste una importancia histórica fundamental, ya que coincide con el 50.º aniversario de nuestra Organización, fundada en 1975 con el nombre de ACP y que pasó a denominarse OEACP tras la firma del Acuerdo de Georgetown en 2020. Más allá de su dimensión conmemorativa, la Cumbre de Malabo constituye un momento crucial para nuestra alianza. Se inscribe en un contexto internacional profundamente reconfigurado, marcado por cambios geopolíticos, económicos, climáticos y tecnológicos de una magnitud sin precedentes, acelerados y a menudo imprevisibles.
Bajo el lema«Una OEACP transformada y renovada en un mundo en mutación», esta reunión de alto nivel reunirá a los dirigentes de nuestros 79 Estados miembros. Juntos, tendremos la responsabilidad de redefinir los fundamentos de nuestra acción colectiva a través de una hoja de ruta ambiciosa, a la altura de los retos contemporáneos y las aspiraciones legítimas de nuestros pueblos.
Cincuenta años después de su creación, la OEACP se dispone a dar un nuevo paso en su evolución. La Cumbre de Malabo no puede ser un simple hito simbólico: deberá consagrar una refundación estratégica de la Organización, reforzando su pertinencia, su capacidad de iniciativa y su posicionamiento en la escena internacional, al servicio de los intereses de sus Estados miembros y de sus poblaciones.
Con este espíritu, deseo presentar los principales retos de esta Cumbre, a la luz de la visión estratégica que tengo para el futuro de la OEACP y su papel en la construcción de un multilateralismo más inclusivo, más equitativo y más eficaz.
1. Cincuenta años de legado: una base para la renovación
Con motivo del cincuentenario de la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico, la Cumbre de Malabo responde a una doble exigencia: rendir homenaje a un legado colectivo y emprender con determinación una dinámica de renovación.
Desde su creación en 1975, la OEACP encarna una alianza singular, que hoy reúne a 79 Estados miembros y cerca de 1200 millones de habitantes repartidos en tres continentes. Fruto de la historia poscolonial, la Organización se ha construido en torno a ambiciones compartidas: la promoción del desarrollo sostenible, la defensa de un comercio más equitativo y el fortalecimiento de la cooperación internacional al servicio de los pueblos del Sur global. Desde que asumí el cargo en marzo de 2025, me he esforzado por consolidar este legado y preservar sus logros fundamentales.
En un entorno internacional marcado por la persistencia de las crisis climáticas, el agravamiento de las desigualdades económicas y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, la Cumbre de Malabo pretende ser tanto un momento para reconocer los progresos realizados como un momento fundacional para una refundación estratégica. ElPACTO de reformas institucionales, que impulsé desde marzo de 2025, tiene precisamente por objeto reforzar la transparencia, la rendición de cuentas y la eficacia de la gobernanza de la Organización.
En mi calidad de representante oficial de 79 países del Sur global, considero que este aniversario es un catalizador de transformación y una palanca de reposicionamiento estratégico, destinado a afirmar a la OEACP como un actor central del multilateralismo inclusivo, basado en la confianza mutua y la acción colectiva. Sin esta transformación, la Organización correría un riesgo real de marginación en un orden internacional marcado por relaciones de poder asimétricas.
2. Diplomacia e influencia: afirmar la voz del Sur global
El refuerzo de la dimensión diplomática de la OEACP ocupa un lugar central en los temas que se tratarán en la Cumbre de Malabo. Los 79 Estados miembros —distribuidos entre África (48 países), el Caribe (16) y el Pacífico (15)— constituyen un conjunto profundamente diverso en cuanto a sus culturas, trayectorias y realidades geográficas, pero unido por intereses estratégicos comunes.
Los trabajos de la Cumbre se centrarán, en particular, en la profundización de la coordinación política con la Unión Africana, así como en el refuerzo de las asociaciones estratégicas con las organizaciones regionales e internacionales, con el objetivo de aumentar la influencia colectiva de la OEACP en cuestiones importantes como la paz, la seguridad y la gobernanza mundial.
La puesta en marcha del Acuerdo de Samoa, sucesor del Acuerdo de Cotonú, será uno de los temas centrales de los debates. Este acuerdo, celebrado con la Unión Europea, va más allá del ámbito comercial: constituye un instrumento estructurante de asociación equilibrada, basado en la reciprocidad, el respeto mutuo y la elaboración conjunta de políticas de desarrollo.
En mi calidad de Secretario General, defiendo una diplomacia proactiva e inclusiva, que valore la cooperación Sur-Sur y reafirme la importancia de un multilateralismo abierto y dialogante con todos los socios internacionales. En este sentido, la Cumbre de Malabo reviste una importancia estratégica: permitirá a nuestro órgano supremo establecer orientaciones claras, reforzar la visibilidad de la acción colectiva y consolidar la confianza entre los Estados miembros, mediante una gobernanza basada en la transparencia y la claridad de los objetivos.
3. Economía y desarrollo: promover un crecimiento inclusivo y sostenible
En el plano económico, la Cumbre de Malabo abordará la necesidad de reformular los modelos de crecimiento de los Estados miembros, con el fin de reforzar el comercio intrarregional, reducir las vulnerabilidades estructurales y responder a las desigualdades persistentes, agravadas por las sucesivas crisis económicas mundiales.
Los intercambios se centrarán especialmente en la transformación estructural de las economías de la OEACP, en particular a través de la transición digital, considerada como una palanca estratégica para mejorar el posicionamiento de los Estados miembros en las cadenas de valor regionales y mundiales. Esta orientación forma parte de una hoja de ruta destinada a estimular la innovación, la productividad y la integración económica.
La Cumbre también destacará la necesidad de una financiación del desarrollo más ambiciosa y diversificada, que vaya más allá de la ayuda oficial al desarrollo, con el fin de movilizar inversiones privadas sostenibles en sectores clave como las infraestructuras, la energía verde, la educación y el desarrollo de competencias.
En esta dinámica, la Cumbre Empresarial, presidida por Su Excelencia el Presidente de la República Gabonesa, Brice Oligui Nguema, ilustrará la voluntad de la OEACP de reforzar el diálogo estratégico y las asociaciones con el sector privado.
El reto es fundamental: sin alianzas económicas sólidas e inclusivas, los 1200 millones de habitantes de la OEACP seguirían expuestos a las fluctuaciones de los mercados mundiales. La Cumbre de Malabo aspira así a marcar el paso de una lógica de asistencia a una dinámica de crecimiento inclusivo, impulsada por la inversión, el espíritu empresarial y la creación de oportunidades sostenibles, al servicio de la reducción de la pobreza y la prosperidad compartida.
4. Clima y desarrollo sostenible: una respuesta colectiva a un desafío existencial
El cambio climático constituye hoy en día un desafío existencial para muchos de nuestros Estados miembros, en particular los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) del Pacífico y el Caribe, gravemente amenazados por el aumento del nivel del mar, así como las regiones sahelianas de África, que se enfrentan a la desertificación y la inseguridad climática.
En Malabo, los jefes de Estado y de Gobierno examinarán estrategias concretas de adaptación y resiliencia, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y adaptadas a las realidades específicas de los territorios más vulnerables. El Foro de Pequeños Estados Insulares, presidido por Su Excelencia James Marape, primer ministro de Papúa Nueva Guinea, pondrá de relieve estas vulnerabilidades particulares y las respuestas que se les pueden dar.
La Cumbre también pretende reforzar la defensa colectiva de la OEACP en favor de la justicia climática, haciendo un llamamiento a una mayor movilización de los recursos financieros internacionales dedicados a la adaptación, la resiliencia y la transición ecológica. Los Estados miembros de la Organización sufren de manera desproporcionada los efectos del calentamiento global, del que no son los principales responsables, lo que confiere a su acción colectiva una fuerte legitimidad moral y política en la escena internacional.
5. Una cumbre decisiva para el futuro de la OEACP
La 11.ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OEACP no debe considerarse una simple cita protocolaria. Constituye un momento decisivo para la afirmación de una Organización unida, creíble e influyente, capaz de ejercer una influencia duradera en la arquitectura del multilateralismo contemporáneo.
Las decisiones que se tomen en Malabo trazarán las líneas generales de una OEACP renovada, basada en la confianza, la solidaridad y la acción colectiva, y decididamente orientada hacia el futuro. Al celebrar sus cincuenta años de existencia, esta Cumbre aspira a proyectar a la Organización hacia una nueva etapa de su historia, al servicio de un mundo más equitativo, en el que los pueblos de sus Estados miembros puedan prosperar de manera sostenible.
Únase a nosotros en esta transformación histórica.