¡Lo primero son unas finanzas saneadas! ¡Las colaboraciones, después!
La Mesa Redonda sobre movilización de recursos de la OEACP, que se celebrará el 28 de marzo de 2026 en Malabo, transmite un mensaje claro : «unas finanzas saneadas y un compromiso inquebrantable de los 79 Estados miembros, antes de cualquier llamamiento a los socios». Ante una deuda que se está convirtiendo en una carga cada vez más pesada, Su Majestad el Rey Mswati III, defensor de la OEACP en materia de movilización de recursos, plantea esta condición indispensable para el futuro de la Organización.
El futuro de la OEACP depende, ante todo, de unas finanzas saneadas y de un compromiso inquebrantable por parte de todos sus Estados miembros
La Mesa Redonda para la movilización de recursos, que se celebrará el sábado 28 de marzo de 2026 en Malabo (Guinea Ecuatorial) durante los trabajos de la XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico (OEACP), no es una simple reunión. No es una más. Es un momento de la verdad. La Organización, que cuenta con 18 miembros, se enfrenta a una crisis financiera estructural: atrasos acumulados, disminución de las contribuciones obligatorias, retrasos recurrentes en los pagos, etc. Esta situación pone en peligro la continuidad operativa de la Secretaría, compromete la ejecución del mandato estratégico y debilita la credibilidad de la Organización ante sus socios.
Un compromiso desde dentro
Su Majestad el Rey Mswati III, defensor de la movilización de recursos, y Moussa Batraki, secretario general, han tenido el valor de situar este tema en el centro de la Cumbre. La mesa redonda tiene como objetivo movilizar fondos con carácter de urgencia para sanear las operaciones y saldar la deuda, al tiempo que se sientan las bases de un fondo fiduciario y de dotación sostenible. Es necesario.
Pero todos estos esfuerzos y todas estas medidas no servirán de nada si el compromiso no parte de dentro. Para el secretario general de la organización, el orden de prioridades está claro y pasa por dos requisitos previos:
- Los Estados miembros deben, ante todo, cumplir sus compromisos.
Liquidación de los atrasos, pago regular de las contribuciones obligatorias, contribuciones voluntarias adicionales y participación activa en el Fondo Fiduciario y de Dotación (FFD). Sin esta disciplina colectiva, ninguna promesa tendrá credibilidad.
2. Solo entonces se podrá recurrir legítimamente a los socios.
Las instituciones financieras internacionales, los donantes bilaterales, las fundaciones filantrópicas y el sector privado solo apoyarán de forma duradera a una organización si sus propios miembros demuestran que la consideran una prioridad estratégica y no una dependencia externa.
Alcanzar la autonomía
La OEACP no es una organización como las demás: es la mayor alianza transcontinental de países en desarrollo. Su peso político, su papel en la Agenda 2030, el Acuerdo de París y el Acuerdo de Samoa dependen directamente de su viabilidad financiera. Una Secretaría debilitada no puede defender eficazmente los intereses de 79 países en la escena internacional. El mensaje que los Jefes de Estado y de Gobierno deben transmitir en Malabo es muy claro: «Asumimos nuestras responsabilidades en primer lugar. Sanearemos nuestras finanzas. Daremos ejemplo. Y solo bajo esta condición pediremos —y obtendremos— un apoyo masivo y duradero de nuestros socios».
El futuro de la OEACP no se decidirá en Bruselas, Washington o Pekín. Se decidirá, ante todo, en Malabo, el 28 de marzo de 2026, con motivo de la segunda fase de la hoja de ruta del «Campeón de la movilización de recursos», que se centrará en los aspectos programáticos, en el marco de la voluntad colectiva de sus 79 Estados miembros de convertir la salud financiera de su Organización en una prioridad. Es el precio de la soberanía. Es el precio de la credibilidad. Y es el único camino que permitirá a la OEACP pasar de ser una organización en dificultades a una alianza fuerte, autónoma y respetada.